domingo, 9 de agosto de 2009

El Escudo del trueno



David Gremmell.


En este caso pienso adueñarme totalmente de las palabras de alabanza que he leído referidas a este libro.

"Sillyx
Muy Bueno
Un descubrimiento. Cambios de ritmos en la acción, un hilo conductor muy bien llevado, personajes muy creíbles y realistas. Excepcional."

“Pensaba haber leído ya todo lo bueno sobre Troya. Me equivocaba: esto es lo mejor jamás escrito.” - Sara Douglass

Estoy totalmente de acuerdo.

David G. es un maestro de las tramas interesantes, y para ello; que mejor que un escenario tan épico como los años previos a la guerra de Troya. La mayoría de libros que he leído sobre el tema, centran su atención en el asalto a Troya por los griegos. Esta saga va más allá; presenta el caldo de cultivo de lo que se convertirá en un acontecimiento novelado de proporciones épicas.

Para ello, D.Gremmell, no solo se ha servido de los personajes conocidos de la época; Ulises, Hector, Andrómaca, Eneas y un largo etcétera... y a los cuales , por cierto, dota rá de una personalidad que si Homero o Schliemann leyeran la obra se verían complacidos. También crea un elenco de personajes no tan conocidos, pero dotados de una personalidad arrolladora que en algunos casos relegarán a un segundo plano a los primeros.

A través de las aventuras de dos guerreros aqueos, seremos testigos de la resurrección de Ulises como hombre de armas, del enfrentamiento previo al sitio de Troya entre Hector y Aquiles, asistiremos al amor imposible de Eneas y Andrómaca... seguiría, pero lo mejor es que lo descubraís vosotros.

En esta segunda parte, dos guerreros Micénicos perseguidos por los asesinos de Agamenon, serán la punta de batalla de la novela. Relegados a la escoria del ejercito micénico y perseguidos como perros, tendrán que abrirse paso en un mundo asolado por la guerra. Allí, encontrarán el dolor, el amor, la pasión y un sufrimiento que nos lacerará conforme nos adentramos en la lectura y que nos acompañará hasta el final.

Os pongo un pequeño fragmento de la obra para que les conozcáis. Ellos son: Caliades, el guerrero frió y letal, y Banocles, el cual se lanza a la batalla sin importarle si vivirá o morirá, con sus espada en una mano y su cuchillo largo en la otra.


Fragmento.

"Entonces Clito se rió, y un temor frío se filtró en los huesos de Calíades.

—¿Matarte? No, Calíades. Agamenón rey ha ordenado que seas castigado, no que mueras de inmediato. No sufrirás la muerte de un guerrero. No. Voy a sacarte los ojos y después te cortaré los dedos. Te dejaré los pulgares para que puedas recoger algo de comida de debajo de las mesas de hombres que son mejores que tú.

Bastaba el recuerdo para que Calíades se marease de miedo.

El cuchillo de hoja estrecha se levantó despacio y la punta se deslizó hacia su ojo izquierdo.

Entonces tiraron la puerta abajo y Banocles entró en la sala. Un puño enorme se estampó contra el rostro de Clito, levantándolo en el aire. Calíades se zafó de los asombrados hombres que lo sujetaban. La lucha que se libró fue corta y brutal. Banocles le partió el cuello a un soldado. Calíades golpeó a otro, obligándolo a retroceder y obteniendo tiempo para desenvainar su daga y propinarle al soldado un tajo en la garganta.

A continuación Calíades y Banocles huyeron de la casa a un prado cercado, robaron un par de caballos y salieron de la población al galope.

Más tarde Agamenón llamaría a aquello la Noche de la Justicia del León. Cuarenta de los hombres que sobrevivieron al asalto a Troya fueron eliminados aquella noche; a otros les cortaron la mano derecha. Calíades y Banocles fueron declarados fugitivos y se ofrecieron recompensas en oro a cualquiera que los capturase o los asesinase.

Calíades esbozó una sonrisa atribulada. En esos momentos, después de librarse de asesinos habilidosos, soldados con alto nivel de entrenamiento y valientes guerreros, iban a ser matados por la escoria de los mares."

Fin del fragmento.

Un acierto.

Alejarse de los cánones del cine Americano; el cual hace y deshace a su antojo, creando personajes y perfiles adulterados para el consumo de la masa. Se hace agradable leer que el capea de Aquiles era un "cabroncete" de mucho cuidado, o qué Andrómaca no quería a Hector ya que estaba enamorada por partida doble de un hombre y una (toma yá). Además e,l juerguista de Priamo, se llevaba a la cama a todo dios viviente, ya fueran esposas de hijos o de amigos. Y Odiseo (Ulises), antes de contador de cuentos y comerciante había pasado a cuchillo, robado y violado a multitud de pueblos.

A ver si la editorial Marlow se rasca el bolsillo y edita el último de los libros. He buscado alguna noticia al respecto, sin éxito.

Un saludo.
Ani.

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