Javier

viernes 2 de diciembre de 2011
Escribir sobre una ser querido que ya no está y que todos desearíamos que estuviera, es difícil y doloroso. En este caso la persona a la que me refiero es un joven Villarrobledense con una personalidad encantadora y que nos ha dejado un legado de recuerdos tan hermosos como profundos.

Habría un sin fin de palabras que podríamos utilizar para hacernos una idea de la personalidad tan arrebatadora de Javier;  pero todas las palabras y descripciones que pudiéramos evocar serían una pequeña sombra comparadas con la fuerza de los sentimientos que mantenemos hacia él.

El mejor ejemplo de su forma de entender la vida, creo que solo podría ser plasmado por sus escritos donde volcó gran parte de su personalidad.

Con uno de ellos os dejo: "Como llegar a ser un Dios usando la Biblia".




"Un día nos hallábamos reunidos unos cuantos amigos cobijados en el hueco del portón de una cochera. Estábamos filosofando, bromeando y riendo cuando sin saber muy bien por qué, comenzamos a hablar sobre la Biblia. Quizá se produjo una influencia mística oculta procedente de San Blas, heptacentenaria iglesia erguida en el antiguo centro de nuestra localidad. Veíamos cercana desde el portón su pared Este. Las otras tres (Norte, Sur y Oeste) están incomparablemente embellecidas con tres enormes puertas, cada una del estilo regente a la época en la que se construyó (gótica, románica y renacentista).

Exponíamos nuestras ideas.

Antes la Iglesia afirmaba con rotundidad e inflexiblemente que Dios, nuestro todopoderoso padre, se hallaba
establecido en el cielo, encima de las nubes. A todo el que lo negara o dudara en público se le hacia castigar torturándolo o, incluso, liquidándolo, todo ello en presencia de toda la aldea para dar así ejemplo. Naturalmente eso fue anterior a la invención y desarrollo de la aeronáutica. Solo cuando fueron enviadas fotografias aéreas efectuadas desde el cielo y solo entonces la Iglesia se retractó, exponiendo que todo eso era una metáfora que había que saber interpretar.

Comentamos la evolución de las especies, lo que nos hizo divagar sobre Adán y Eva esta vez,  cuando Pumuky nos comunicó un ocurrente idea. Básicamente dijo que, si lo de Adán y Eva hubiese sido cierto, el se pasaría el día quitándose todas las costillas para tener siete u ocho "tias".

Y esas idea nos proporcionó la base sobre la que conseguir crear un imperio, usando la Biblia y la imaginación para ello, del que nosotros seríamos los dioses absolutos.

Esta fue nuestra ocurrencia, que al fin y al cabo no deja de ser una sucesión de razonamientos lógicos encadenados. Cada idea nos levaba a la siguiente, como si fuesen cogidos de la mano.

Según se entiende en la Biblia, de una costilla de un  hombre sale una mujer. Eso es una ventaja pues, haciendo referencia a la promiscuidad inherente a nosotros los hombres, seria agradable tener siete y ocho chicas (como ya hemos comentado antes) bellas y con desconocimiento total del mundo.

Ese sería el primer paso en el camino hacia la divinidad. Pero utilizando las leyes de la Biblia nos volvemos a dar cuenta de un detalle interesante: con un poco de barro se puede crear un hombre, y de un hombre se obtienen siete y ocho mujeres. Todo estaba claro. No hacia falta pensar en nada más, salío totalmente solo.

Con un buen montón de barro se fabricarían cinco hombres. A éstos no se les enseñaria ni a hablar ni a escribir, nos limitaríamos a cercarlos con una valla y alimentarlos para ir extrayendo mujeres de sus costillas a medida que nos hicieran falta. El numero de éstas alcanzaría ya el cuarenta y ocho aproximadamente.

Después fabricaríamos más hombres. Cuando tuviésemos bastantes seleccionaríamos a los cuatro más inteligentes y les enseñaríamos a trabajar la cerámica para hacer más hombres. Nuestro trabajo consistiría en esperar acomodados en nuestro paraíso particular a que viniesen los placeres a invadirlo todo de lujuria.

Con el conocimiento de que el mundo es peligroso, utilizaríamos a los diez hombres que supiesen distinguir qué extremo de la lanza pincha y los convertiríamos en nuestros lanceros reales, agradecidos  protectores de su Dios. Cinco éramos los amigos divagantes, por lo tanto el mundo sería dividido en cinco partes iguales y repartidas de igual forma. Con el paso del tiempo, cada uno dispondría de unos 160 hombres (bajo ningún concepto se les enseñaria a estos absolutamente nada y menos áun a leer y escribir; únicamente se les adiestraría en una función única y a nuestro beneficio que llevarían a cabo el resto de sus vidas).

Cincuenta de esos hombres se dedicarían a todas las labores  del campo y otros tantos a la ganadería, cubriando así las necesidades alimenticias de nuestro harén particular. Veinte cocineros. Veinte limpiadores. Veinte sirvientes. No serían necesarios los médicos, pues la enfermedad no sería conocida en nuestro paraíso. Llegados a ese punto dispondríamos ya de unas 1280 mujeres ( con este plan no haría falta quitarnos nuestras propias costillas, para qué siete u ocho mujeres más disponiendo de más de mil, además un golpe en un pecho sin costillas podría provocar daños irreparables en algún órgano vital; esto nos hace reflexionar sobre la importancia de los médicos, por lo tanto decidimos que unos trece médicos para cada reino serían suficientes).

Dispondríamos entonces de 1753 hombres y 1384 mujeres para cada uno. Todos fanáticamente fieles a nuestra persona, pues nos creerían sus máximos dioses (además de eso está el hecho de que serán totalmente analfabetos y desconocedores de todo, lo que les haría muchísimo más manejables). Los cinco "Dioses" intentaríamos evitar las guerras religiosas entre nuestros súbditos, pues no traerían bien a nadie (aunque sabíamos que serían al fin y al cabo inevitables).


Un detalle importante: los hombres deberán ser castrados nada más nacer, pues sería horrible que algún accidente provocara elr embarazo de alguna de nuestras concubinas, ya que de ese error saldrían ( y esto lo sabemos de ante mano gracias a la "Santa Biblia", Caín y Abel. Uno de ellos mataría al otro  y se acercaría probablemente el fin de nuestro mundo imaginario.

Fin."





Un saludo.
Ani.






2 comentarios:

Anónimo dijo...

señor javi!!..k alegria haberme encontrado cn este escrito..muy bueno como los demas..k gran tio ademas de un gran amigo..un abrazo familia!! (jhon)

Cazaril dijo...

Gracias por tu comentarío, anónimo.

Un saludo.
Ani.

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